En mi primer año como madre comparto con ustedes 10 cosas que el nacimiento de mi hija Isabella ha potenciado en mí para convertirme en una mejor empresaria:

1- Visión y perspectiva: la llegada de un hijo es una dosis incomparable de perspectiva. Es como si miraras con los ojos de otros. Poder mirar mi empresa con los ojos de una madre me ha traído una nueva visión empresarial que se ha traducido en cambios positivos para mi organización.

2- Empatía: Ser madre me ha permitido desarrollar aun más la empatía. Estamos expuestas a un mundo de nuevas experiencias que nos permiten conectar mejor con el mundo que nos rodea. Entender más y juzgar menos y eso en el mundo empresarial es sumamente importante. La habilidad de ponernos en los zapatos de nuestros clientes o de nuestro equipo de trabajo suma mucho a nuestras empresas.

3- Mejor manejo del tiempo: Sin duda alguna, ser madre nos obliga a hacer que cada hora del día cuente. Si antes pensaba que manejaba bien mi tiempo, la llegada de mi hija me ha permitido potenciar esa destreza y me ha permitido ser más productiva en menos tiempo.

4- Sentido de urgencia: Traer un hijo al mundo es una responsabilidad tan grande que inyecta en nosotros un gran sentido de urgencia. Sabemos que cada día y cada decisión cuenta en la vida de nuestros hijos, así que a nivel empresarial miramos todo con otra lupa entendiendo que nuestros hijos todos los días crecen y que así deberían  crecer nuestras empresas.

5- Creatividad e INpiración sin límites: Experimentar el indescriptible sentimiento de dar vida y ver por primera vez a Isabella me ha triplicado la dosis de inspiración y creatividad. Querer ser mejor en todo por ella y para ella es una inspiración infinita que le ha hecho bien a mi empresa.

6- Mayor disciplina financiera: esta sin duda ha sido una gran aportación de mi hija. Isabella me ha obligado analizar cada movida financiera que hago a sabiendas que tengo una responsabilidad con ella y su futuro. Ahora las decisiones son más pensadas y más conscientes vs la impulsividad que antes podía tener. A nivel empresarial esto me ha permitido ser una mejor administradora fortaleciendo aun más la organización.

7- Capacidad estratégica: ser estratega es actuar en el presente pensando en el futuro y precisamente cuando te conviertes en madre todo lo que piensas es en el futuro de tu hija. Esa mirada al futuro de mi hija me ha permitido también mirar a los próximos años de la empresa con mayor frecuencia de lo que solía hacer y desarrollar estrategias que me permitan el crecimiento sostenido.

8- Aprendes a hacer más con menos: Las madres desarrollamos muchas destrezas y una de la más importantes es que aprendemos a resolver y hacer milagros con lo que tenemos. Esa destreza traducida a mi empresa ha sido de mucho valor, pues ahora veo muchas oportunidades de optimizar que antes no detectaba

9- En lugar de excusas encuentras razones– Cuando se trata de nuestros hijos hacemos lo que haya que hacer y sacamos fuerzas y energías de donde no haya contar de verlos saludables y felices. Esas destrezas también me han ayudado a nivel empresarial, pues ahora mi hija es una razón más grande para abrazar cada reto y para enfrentar cada obstáculo.

10- Se duplica el sentido de agradecimiento: ser madres nos hace seres más agradecidos. No solamente por el hecho de tener esta bendición sino porque ahora agradecemos los esfuerzos que hicieron y hacen nuestros padres y familiares por nosotros con mayor frecuencia. Ser agradecidos con todos y por todos es una filosofía que le trae mucho valor a nuestras empresas.

Estoy segura de que allá afuera hay millones de mujeres que, por diferentes razones y vivencias, coinciden conmigo al afirmar que nuestros hijos son el emprendimiento más grande de nuestras vidas y el legado más importante que le podemos dejar al mundo.