Es muy normal que en la rutina de operar nuestras empresas nos podamos sentir abrumados, y en algunos puntos de nuestra carrera empresarial nos podamos sentir perdidos dentro de nuestro mismo negocio. En momentos como estos, es vital tener claro nuestro punto de partida y volver a la base donde todo comenzó. Hacer un recorrido entre tus recuerdos, desde tu primera venta, hasta el momento que escogiste el nombre de tu empresa es un buen ejercicio para reflexionar sobre la evolución de nuestros negocios.

 

Si tuvieras la oportunidad de ser entrevistado en televisión nacional y te preguntaran por qué existe tu negocio, ¿qué contestarías? Parece increíble, pero un gran porcentaje de empresarios no sabe contestar esta pregunta. De hecho, muchos llevan años operando sus negocios y nunca han aclarado cuál es la misión, que no es otra cosa que el por qué de su empresa y qué es lo que quieres lograr a través de ella. 

 

Tener clara la misión de tu negocio es clave para mantenerte motivado y enfocado en los momentos de mucha incertidumbre sobre el curso que se debe tomar. Recuerda que nadie puede detener a quien sabe a dónde va.

 

Es un buen momento para reflexionar y preguntarte si tu negocio está cumpliendo su misión y cuán cómodo te sientes con ésta. Puede ser que la misión de tu negocio haya evolucionado con el tiempo según tú mismo fuiste evolucionando. Lo importante es que siempre tengas claro lo que te inspira a ti y a tus empleados a querer dar el máximo.