Parece irreal, pero la mayoría de los empresarios no conocemos nuestros negocios tanto como pensamos. Es muy difícil caer en lo rutinario de resolver las cosas urgentes mientras descuidamos los aspectos vitales que mantendrán nuestros negocios estables y creciendo. Basta con sentarnos con algún “coach” o estratega de negocios para darnos cuenta de que no podemos contestar la mayoría de las preguntas que nos hacen.

Entre las tareas que hemos delegado y aquellas que sencillamente hemos tenido que posponer por falta de tiempo, la realidad es que no logramos entender tan bien nuestros negocios como deberíamos. Este suele ser el principio de las grandes crisis que enfrentan las empresas. Si pudiéramos detectar a tiempo, por ejemplo, ¿dónde estamos perdiendo dinero?, ¿qué productos o servicios ya no son relevantes? o ¿qué empleados pueden mejorar su rendimiento?, no sólo evitaríamos muchos de estos colapsos, sino que estaríamos en una excelente posición para dar paso al siguiente nivel.

Al convertirte en empresario, seguramente habrás descubierto muchísimos asuntos que desconocías y con los que nunca pensaste lidiar. Como emprendedores, vivimos con la sensación de que al bote le está entrando agua por algún lado, y nos cuesta ver por dónde. La incertidumbre es una constante desde el día uno, y muchos nos hemos lanzado a una apuesta con los ojos cerrados. Incluso, a veces llevamos años operando y nunca nos hemos detenido a preguntarnos si nuestro negocio es viable o sostenible, o si hay espacio para mejorar en sus distintas áreas. 

Quizás nunca nos hemos detenido a preguntarnos si nuestro negocio es viable o sostenible, o si hay espacio para mejorar en sus distintas áreas. Por esto recomendamos que implementes la disciplina de mantenerte haciendo una radiografía de tu empresa.