Traer un hijo al mundo es un decisión que cambia tu vida por completo, pero si de algo debes estar seguro es que un hijo es el propósito más poderoso que puede tener una persona para emprender. Sin duda alguna, cuando eres empresario y padre, la suma de responsabilidades hacen de tu agenda una cargada, porque ambas cosas requieren tiempo y dedicación.

Se dice que aquellas personas con hijos tienen de algún modo cierta ventaja a la hora de emprender, pues cuando te adentras en la experiencia paternal adquieres una serie de habilidades particulares que en el mundo empresarial son muy necesarias. Por ejemplo, rutina, carácter, determinación y hasta de cierta manera la capacidad de dirigir, pues cuando eres padre muchas veces tienes que liderar decisiones en el hogar.

Ahora bien, es muy normal que la rutina laboral te consuma tanto tiempo que sientas que no le estás dedicando tiempo a tus hijos. Es un denominador común en la mayoría de los padres que deciden emprender y establecen sus propias empresas. Sin embargo, debes entender que el crear un balance entre ambas cosas es vital, pues tu hijo necesita tiempo contigo y tu empresa necesita de tu tiempo para que le puedas dar un vida de calidad a tu familia. Es por eso que a continuación te presentamos varios consejos de cómo puedes crear un balance para poder cumplir con tus responsabilidades tanto paternales como empresariales:

 

Establece prioridades:  

La agenda de un empresario es muy cargada y cuando se le suman las responsabilidades paternales mucho más. Pero debes establecer cuáles son tus prioridades diarias a la hora de organizar tu día. Siempre teniendo en cuenta que cuando pasas tiempo con tus hijos estás invirtiendo en su futuro de la misma manera que cuando trabajas duro para darle estabilidad económica a tu familia. Para eso necesitas una agenda y organizar tus días con anticipación.

 

Ten presente que la calidad pesa más que la cantidad

La responsabilidad de ser padre no es únicamente ser el sustento económico del hogar, es mucho más que eso. No es cuánto das, sino cómo lo das.  La vida empresarial consume muchísimo tiempo, tanto así que pensarás que no tienes tiempo para nada. Pero detente por unos minutos y observa a los emprendedores más exitosos, quienes administran empresas gigantes y aún así toman tiempo para ir de vacaciones, de compras y pasar tiempo con su familia. Debes entender que el exceso de trabajo te puede desgastar. Así que debes no pensar en tu trabajo mientras estés con tu familia y tomar ese tiempo como una necesario para que puedas descansar mentalmente.

Es sumamente importante que trates de mantener un equilibrio entre todas tus responsabilidades. Intenta determinar horarios específicos para trabajar, asigna tus días libres y vacaciones con anticipación. Todo es cuestión de estar organizado.

 

Crea un buen equipo de trabajo para tu negocio

El poder establecer ese balance que tanto necesitas para estar bien con tus hijos y trabajo depende mucho de cuán eficiente sea tu equipo. Debes procurar que ese equipo sea productivo y esté alineado a la visión de la empresa. Establecer confianza con ellos es imperante, pues necesitarás en muchas ocasiones estar lejos de tu negocio y alguien deberá tomar decisiones por ti.

 

Aprende a delegar

Aprender a delegar muchas veces resulta una acción difícil para los empresarios. Esto sin duda se debe a que siempre vas a querer lo mejor para tu empresa y en muchas ocasiones pensarás que es más sencillo si te encargas de hacer las cosas tú. Pero mientras más crece tu negocio más responsabilidades se suman y menos dará abasto. Si no delegas no tendrás ni siquiera vida personal y tu familia te necesita.

 

Comparte con tu hijo tu visión empresarial 

Compartir tus logros y oportunidades con tus hijos es un acto que sin duda les hará bien a ellos y a ti. Comparte tu perspectiva y muéstrales tu trabajo para que puedan entender lo que haces y las responsabilidades que tienes. Esto hará que ellos sean más empáticos con tus responsabilidades y es una manera idónea de motivarlos e inculcarles la pasión del emprendimiento desde que son pequeños. Con esta acción, sin darte cuenta, le estás ayudando a construir su futuro. 

 

Debes recordarte todos los días que el dinero y tu negocio no son el propósito principal, sino tu felicidad y la de tu familia. Un negocio es una herramienta para tener una mejor calidad de vida y para poder tener éxito nunca debes perder de perspectiva el por qué de tus esfuerzos.