Por: José Carlos Sánchez

La palabra “emprender” la escuché por primera vez cuando llegué a la Universidad, creo que un poco tarde,  pero luego que entendí su definición me di cuenta que era un concepto que había conocido desde muy pequeño. Un concepto que aprendí por medio de conversaciones, consejos, acciones y hasta regaños desde la perspectiva y ejemplo del ser más puro e íntegro que conozco; mi madre.

Desde mis primeras palabras hasta mis logros académicos son el reflejo del esfuerzo y sudor de una mujer que toda su vida ha emprendido en busca de conseguir lo mejor para mí y mis tres hermanos.

Recientemente, conversaba con mi mamá sobre el futuro. Comencé a hablarle sobre qué quería estudiar luego del bachillerato, en dónde quería trabajar y qué me faltaba por hacer. Me envolví hablándole de mis anhelos para, como siempre, escuchar su aprobación y sus consejos. Sin embargo, esta vez la conversación se tornó diferente. Mami me escuchó, pero le dio un giro que no esperaba a la conversación y me dijo en un tono serio, “ya estoy cansada de trabajar para otros, quiero hacer algo para mí”. No les puedo negar que no supe qué contestarle en el momento, me sentí incómodo, pues como pocas veces, ya no hablábamos de mi futuro, sino del de ella. Para colmo, y para reiterar la nobleza de su corazón, culminó su oración diciendo que quería montar un negocio, pero más que para ella, era para asegurarnos un trabajo a mí y a mis hermanos.

Desde ese día esas palabras no salen de mi mente, porque toda una vida nos hemos acostumbrado a pensar que nuestras madres tienen la obligación de ayudarnos a ser alguien en la vida. Sin embargo, perdemos de perspectiva que ellas también tienen sueños que tal vez no han podido cumplir por estar pendiente a que nosotros sus hijos cumplamos los nuestros.

Entonces esto me llevó a cuestionarme: “Si mami quiere emprender, ¿qué hago?”

Me leí algunos artículos, pero creo que la respuesta a esta interrogante yace de un corazón agradecido que es capaz de hacer por otros lo que otros hacen por él. Así que es simple, tengo que devolverle a mi mamá de alguna manera  lo que ella ha hecho por mí. Al intentarlo, será difícil, pero creo confirmaré y descubriré las infinitas cosas que ella ha sido capaz de hacer para ayudarme a llegar a donde estoy hoy.

Es por eso que quiero enumerarle estos consejos para que, al igual que yo, puedan comenzar ayudar a sus madres a emprender:

1– Demuéstrale que estás con ella

El primer paso para ayudar a una madre a emprender tras sus sueños es demostrarle que tú como hijo la apoyas y no las vas a dejar sola.

2- Ayúdala a organizarse

Si tu mamá tiene una idea, siéntate con ella y dile que te la explique. Apórtale retroalimentación de manera positiva y ayúdala a escribir y a desarrollar ese proyecto.

3- Impúlsala a que se capacite

Búscale herramientas o capacitaciones,  ya sea en línea o presenciales que le ayuden a dar dirección a su idea.

4- Repítele una y otra vez que ella puede lograrlo

Demuéstrale que rendirse no es una opción cuando se trata de sus sueños. Si su motivación son sus hijos, exprésale que la felicidad de sus hijos está ahora en verla a ella realizada.

5- Cuestiónale

Si tu mamá nunca te ha dicho que quiere hacer algo diferente con su futuro, cuestiónale. En el fondo de su corazón hay algo que siempre quiso hacer, pero nunca se atrevió por miedo o por falta de tiempo.

 

En algún momento de mi vida llegué a pensar que logrando mis sueños iba a ser feliz a mi mamá y aunque no me equivoqué, creo que fui egoísta al pensar que solo eso le iba a provocar felicidad. Ahora que estoy consciente de sus anhelos, lo mínimo que debo hacer es agarrarla de la mano, dar con ella los primeros pasos e impulsarla a que diga las primeras palabras dentro de este camino que ella quiere emprender, como ella lo hizo conmigo hace 21 años atrás.

¡Mami estoy contigo!

¡Nunca es tarde para emprender!